¿Quién eres de dónde vienes?
Me encanta marchar en una entrevista así. Directa. Soy un poeta que también escribe prosa y que para contribuir a mis ingresos, hago periodismo.¿Los poetas no tienen ingresos?
Que yo sepa, no muchos. Su función es otra, más cerca de lo espiritual, pero…
¿Qué clase de periodismo haces?
Desde que inicié me he súper especializado, felizmente. Yo quería escribir y ser leído pronto y por muchos. Por eso me incliné por el deporte. También la nota policial ha dado muchas oportunidades para hacer trabajos interesantes. Julio Cortázar aconsejaba, con fervor, esas dos venas del diarismo. Él hacía trabajos extraordinarios sobre el box, aunque también con el jazz.
¿Qué es la súper especialización en el periodismo, según tú?
Ocuparse monotemáticamente de un giro. En mi caso, no fue el deporte en sí. Fue el automovilismo, y ya dentro de él: las carreras de Fórmula Uno con toda su parafernalia.¿Cuándo iniciaste?
En 1987 a través del diario más importante de mi ciudad -Guadalajara en México- que se llama El Informador.
¿Qué hacías?
Cuentitos y crónicas a partir de personajes o de momentos. Taruffi, Boneto, Maglioli y por supuesto Fangio y ni se diga, Nuvolari. Corredores que me decían mucho, porque de niño los había admirado, ya que varios de ellos venían a las carreras Panamericanas de México en los años cincuenta o sesenta. De Tasio me enteré por las crónicas en la hemeroteca. Las leía con una sed insaciable. Sin jamás haber visto a este piloto, es uno de los ases del volante que más admiro, aunque sea un fenómeno de la prehistoria de la F Uno.
¿Sólo de tus ídolos escribías?
De inicio sí. Luego me fui documentando más y más. Había seguido muy de cerca los Grandes Premios que se celebraban en mi país, o iba a los Estados Unidos a presenciarlos. De suerte que vi de cerca muchas veces a Bruce McLaren o a Jim Clark, a Moss y más tarde a Villeneuve, por ejemplo.
¿Pero, cómo te volviste profesional o no lo has sido?
Claro que lo he sido, en la medida que algunos años he vivido consagrado nada más en eso. Como lo hago ahora. En la década de los ochenta me retiré de los negocios de la familia, laboratorios farmacéuticos, y con mis ahorros fui a vivir a Europa para seguir las carreras. Vivía en Portugal, al norte de Lisboa en una ciudad linda. Santarem. Desde allí arrancaba al continente cada determinadas semanas. Iba a todos los ensayos que podía en el invierno. En Estoril, conocí a Jean Todt era el jefe de Peugeot sport cars. Ha de ver sido en el invierno de 1989.






